Hace mucho tiempo vivía un niño llamado Pedro. Toda su familia esperaba la llegada del ratoncito Pérez, porque a Pedro se le movía un diente. Cuando a Pedro se le cayó no podía ni hablar. Se durmió más temprano que nunca. Así Pérez dejaba su regalo en un instante.
Pedro se levantó, pero no vio nada de nada. Se preguntaba qué había pasado. Pensó que era un juego y que consistía en buscar el regalo por toda su casa. Miró en la bañera, en su cama, en la nevera, hasta miró en el jardín pero no encontró nada. Ahora sí que sospechaba. Le parecía muy raro que el ratoncito Pérez bueno y simpático de siempre no le hubiera traído un regalo a un simpático y adorable niño como él.
A la noche siguiente escuchó un ruidito. Se levantó corriendo y estaba el regalo. Unas golosinas bien buenas y una notita que decía: “Pedro, lo siento por haberte hecho esperar. Toma el regalito y mira detrás del sobre. Atentamente Pérez”.
Pedro se encontró su diente con la firma de Pérez. Se acostó y con voz muy bajita dijo, mirando las estrellas de la noche: “No te preocupes ratoncito Pérez mío, que nunca dejaré de creer en ti”.
Celia
Aquí se te callo un diente, aún eras pequeña, estábamos en Disney World y te dijímos que se lo había llevado ¡Mikey Mouse!
sábado, 23 de mayo de 2009
Buscando el diente de Pedro
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1 comentario:
Celia, sigue así!!! el cuento es muy bonito y la poesia tambien. Muchos besos
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