Parece que los vehículos del pasado me están saliendo al encuentro. El otro día hubo una concentración de motos clásicas cerca de casa. Allí estaba la lambretta, la moto que nos llevaba a todas partes y que en aquella época admitía plazas para toda la familia. Mi padre la conducía y de pie, entre él y el manillar, íbamos Fale y yo, mi madre sentada detrás con Juan en brazos y sobre la rueda de repuesto la cesta del picnic y todo lo que hacía falta, bueno más de lo que hacía falta, para pasar el día. Tito, menos mal que llegaste con el seita, o le habríamos puesto rueditas al capazo para remolcarlo.
Pero entonces en la moto llegabamos a donde fuera. Mis padres hicieron en ella el viaje de novios hasta Granada, una gran aventura en 1959.
jueves, 12 de junio de 2008
La lambretta
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Últimos Comentarios




2 comentarios:
jajajajjaa, me ha encantado la historia, una maravilla prima, y la foto de tus padres es preciosa.
Vamos la moto parecería el camarote de los hermanos MARXS. jejejeje
Además, me olvidé de contaros que en aquella época las mujeres se mostraban muy recatadas, había que sentarse de lado, lo que le añade a esa peripecia el tener que ir manteniendo el equilibrio, imaginaros que peligro, iba circulando sentada como en la foto.
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